La receta de hoy es fácil, rápida, sencilla y sana y nos viene que ni pintada para los invitados u ocasiones especiales, como la Navidad. ¿Qué más podemos pedir?. El salmón es un pescado graso, pero esas grasas con cardiosaludables, tienen cantidad de omega3, el llamado "colesterol bueno", así que en cantidades moderadas es estupendo. Si a esto le sumamos las propiedades del zumo del limón y el aceite de oliva, más la manzana, estamos hablando de un plato verdaderamente sano.
- Un trozo de salmón, preferentemente, lomo.
- Zumo de limón.
- Aceite de oliva.
- Una manzana.
- Sal y pimienta negra (si es recién molida, mucho mejor).
- Cortar el salmón en lonchas muy finas, casi transparentes si puede ser. Un truco muy habitual es meterlo durante una hora aproxidamente en el congelador, de forma que la consistencia sea lo suficientemente dura como para hacer unos cortes muy finos pero que permitan cortar a la vez.
- Preparar en un bol una mezcla de 2 partes de zumo de limón por una de aceite, sal y pimienta negra; aparte, pelar y picar la manzana en trocitos bastante pequeños (más pequeños que los dados de jamón de york.
- Disponer las lonchas en un recipiente, encima una cucharada (que no quede líquido) del preparado del bol y unos trozos de manzana. Hacer las capas que se quiera y dejar macerar al menos media hora en la nevera. Lo notarás porque va adquiriendo un color más blanco.
- Servir de capa en capa, bien estirado en el plato, con un ramito de eneldo fresco para adornar.
¡Espero que os guste!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario